
domingo, 29 de marzo de 2009
domingo, 16 de noviembre de 2008
Derecho a la Imaginacion
Esto es una sociedad libre- Ja, ja, ja -
hay paro, hambre y corrupcion,
guerras, estados y gente que muere,
ademas eres libre de hacer lo que ellos quieren.
Hazles huelga, sabotaje, boikot,
propaganda, resistencia, agitacion,
solidaridad, charla, discusion,
apoyo mutuo, no alienacion...
Aporta segun tu capacidad
y recibe segun tu necesidad.
Mi patria es el Mundo
y mi familia la humanidad.
ven a vivir a la comuna.
Empuña la bandera de la autogestion.
La mujer no mas que el hombre,
el hombre no es mas que la mujer,
no hay clases, no hay dinero,
no hay patron que obedecer,
no hay ni tuyo ni mio,
no hay que premiar ni castigar,
se es libre porque no hay esclavos,
no es necesario esclavizar.
hay paro, hambre y corrupcion,
guerras, estados y gente que muere,
ademas eres libre de hacer lo que ellos quieren.
Hazles huelga, sabotaje, boikot,
propaganda, resistencia, agitacion,
solidaridad, charla, discusion,
apoyo mutuo, no alienacion...
Aporta segun tu capacidad
y recibe segun tu necesidad.
Mi patria es el Mundo
y mi familia la humanidad.
ven a vivir a la comuna.
Empuña la bandera de la autogestion.
La mujer no mas que el hombre,
el hombre no es mas que la mujer,
no hay clases, no hay dinero,
no hay patron que obedecer,
no hay ni tuyo ni mio,
no hay que premiar ni castigar,
se es libre porque no hay esclavos,
no es necesario esclavizar.
sábado, 18 de octubre de 2008
Quiero creer ke estoy volviendo

Vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo
hay tanto siempre que no llega nunca
tanta osadía tanta paz dispersa
tanta luz que era sombra y viceversa
y tanta vida trunca
vuelvo y pido perdón por la tardanza
se debe a que hice muchos borradores
me quedan dos o tres viejos rencores
y sólo una confianza
reparto mi experiencia a domicilio
y cada abrazo es una recompensa
pero me queda / y no siento vergüenza /
nostalgia del exilio
en qué momento consiguió la gente
abrir de nuevo lo que no se olvida
la madriguera linda que es la vida
culpable o inocente
vuelvo y se distribuyen mi jornada
las manos que recobro y las que dejo
vuelvo a tener un rostro en el espejo
y encuentro mi mirada
propios y ajenos vienen en mi ayuda
preguntan las preguntas que uno sueña
cruzo silbando por el santo y seña
y el puente de la duda
me fui menos mortal de lo que vengo
ustedes estuvieron / yo no estuve
por eso en este cielo hay una nube
y es todo lo que tengo
tira y afloja entre lo que se añora
y el fuego propio y la ceniza ajena
y el entusiasmo pobre y la condena
que no nos sirve ahora
vuelvo de buen talante y buena gana
se fueron las arrugas de mi ceño
por fin puedo creer en lo que sueño
estoy en mi ventana
nosotros mantuvimos nuestras voces
ustedes van curando sus heridas
empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses
vuelvo con la esperanza abrumadora
y los fantasmas que llevé conmigo
y el arrabal de todos y el amigo
que estaba y no está ahora
todos estamos rotos pero enteros
diezmados por perdones y resabios
un poco más gastados y más sabios
más viejos y sinceros
vuelvo sin duelo y ha llovido tanto
en mi ausencia en mis calles en mi mundo
que me pierdo en los nombres y confundo
la lluvia con el llanto
vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo.
domingo, 28 de septiembre de 2008
La dignidad y el arte
Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué.
Cuando me viene el desánimo, me hace bien recordar una lección de dignidad del arte que recibí hace años, en un teatro de Asis, en Italia. Habíamos ido con Helena a ver un espectáculo de pantomima, y no había nadie. Ella y yo éramos los únicos espectadores. Cuando se apagó la luz, se nos sumaron el acomodador y la boletera.
Y, sin embargo, los actores, más numerosos que el público, trabajaron aquella noche como si estuvieran viviendo la gloria de un estreno a sala repleta. Hicieron su tarea entregándose enteros, con todo, con alma y vida; y fue una maravilla.
Nuestros aplausos retumbaron en la soledad de la sala.
Nosotros aplaudimos hasta despellejarnos las manos.
Cuando me viene el desánimo, me hace bien recordar una lección de dignidad del arte que recibí hace años, en un teatro de Asis, en Italia. Habíamos ido con Helena a ver un espectáculo de pantomima, y no había nadie. Ella y yo éramos los únicos espectadores. Cuando se apagó la luz, se nos sumaron el acomodador y la boletera.
Y, sin embargo, los actores, más numerosos que el público, trabajaron aquella noche como si estuvieran viviendo la gloria de un estreno a sala repleta. Hicieron su tarea entregándose enteros, con todo, con alma y vida; y fue una maravilla.
Nuestros aplausos retumbaron en la soledad de la sala.
Nosotros aplaudimos hasta despellejarnos las manos.
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